El juicio de Phryne

By Emilio de la Cerda

De adusto tribunal en la presencia

gime y llora la bella cortesana,

que acusada de impía y de liviana

deber perder en breve la existencia

El ruego y el ardor de la elocuencia

al defenderla Hipérides, hermana,

mas, ¡ay!, en vano, que la ley tirana

no concede al impío la clemencia

Desesperado al fin, con mano ruda

desgarra de Phryné la vaporosa

toga y la ostenta al tribunal desnuda

¿Condenaréis, ¡oh, Jueces!, a esta hermosa?

Exclama Y la Asamblea absorta y muda

que a la impía juzgó, salva a la Diosa