El llanto

By Julio Zaldumbide Gangotena

Cuando yo considero que en la vida

no he cogido de amor ninguna rosa;

cuando no miro en duda tenebrosa

surgir lejana una ilusión querida;

cuando de hiel colmada la medida

de mi dolor el cálice rebosa;

cuando el alma en su lucha tormentosa

se postra al fin sin fuerzas abatida,

la frente inclino; en abundante vena

desátase mi llanto, y baña el suelo,

y mi alma poco a poco se serena:

De la tormenta así el nubloso velo,

revuelto en confusión, se rompe, truena,

desciende en lluvia, y resplandece el cielo.