El mariquita

By Juan del Pueblo

Custodio de las cándidas doncellas

que velan por nosotros pecadores

haciendo pastelitos y primores

con sus manos blanquísimas y bellas,

él dirime sus riñas y querellas

y fomenta sus célicos amores,

y aprovecha sus guisos y labores

y es Periquito místico entre ellas.

Su placentero y cómodo destino

envidia más de un cura zamacuco;

y aun yo, que a todos ellos abomino,

siento envidia, que al fin no soy de estuco,

porque es eunuco del harén divino,

sin las contrariedades del eunuco.