El mejor sermón

By Francisco Javier Ugarte y Pages

Martes de Carnaval A paso lento

recorrió la ciudad, entre el ruido

de la turba y con ella confundido

un fraile demacrado y harapiento

Al volver, mudo y grave, a su convento,

el lego preguntóle sorprendido:

-¿No dijo su merced que hemos salido

a predicar? -Y consumé el intento

¡Vaya un sermón el que hemos publicado!,

el fraile replicó: -Nuestra presencia

¡a cuánto pecador habrá angustiado!

¿Quién no escucha la voz de la conciencia,

cuando llama a la puerta del pecado,

en medio del placer, la penitencia?.