El mismo

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Tú, rey de ríos, Tajo generoso,

que el movimiento y cálida hurtaste

al cuerpo de alabastro que bañaste,

gentil en proporción, gallardo, hermoso;

ora natural músico ingenioso

seas entre las conchas que criaste,

ora el valle le ofrezcas do engendraste,

para su frente, el ramo victorioso;

ora, sueltas del hielo tus corrientes,

le des espejo, sólo te suplico

que, cuando quiera en ti ver sus despojos,

junto con su hermosura representes

mi llanto con que creces y estás rico:

vean siquiera mis lágrimas sus ojos.