El Monicongo, académico de la Argamasilla, a la sepultura de don Quijote Epitafi...

By Miguel de Cervantes y Saavedra

El calvatrueno que adornó a la Mancha

de más despojos que Jasón de Creta,

el juicio que tuvo la veleta

aguda donde fuera mejor ancha,

el brazo que su fuerza tanto ensancha,

que llegó del Catay hasta Gaeta,

la musa más horrenda y más discreta

que grabó versos en broncínea plancha,

el que a cola dejó los Amadises,

y en muy poquito a Galaores tuvo,

estribando en su amor y bizarría,

el que hizo callar los Belianises,

aquél que en «Rocinante» errando anduvo,

yace debajo de esta losa fría.