El nudo

By Delmira Agustini

Su idilio fue una larga sonrisa a cuatro labios

En el regazo cálido de rubia primavera

Amáronse talmente que entre sus dedos sabios

palpitó la divina forma de la Quimera

En los palacios fúlgidos de las tardes en calma

hablábanse un lenguaje sentido como un lloro,

y se besaban hondo hasta morderse el alma!

Las horas deshojáronse como flores de oro.

Y el Destino interpuso sus dos manos heladas

¡Ah! los cuerpos cedieron, mas las almas trenzadas

son el más intrincado nudo que nunca fue

En lucha con sus locos enredos sobrehumanos

las Furias de la vida se rompieron las manos

y fatigó sus dedos supremos Ananké.