El Padre Eterno

By Francisco Javier Ugarte y Pages

Quisiera ser tan recto, Padre mío,

de virtud tan profunda y acendrada,

que a servirte y honrarte consagrada,

mi vida te rindiese el albedrío.

¿Qué es, ¡ay!, la libertad en el vacío

del abismo insondable de la nada?

Mas me place que oriente mi jornada

la dulce esclavitud del bien que ansío

Sométeme a tu arbitrio soberano;

dame, Señor, tu inspiración constante,

y yo bendeciré la excelsa mano

que dirija mi paso vacilante:

no fue nunca la brújula tirano,

sino guía y sostén del navegante.