El pan del alma

By Manuel María Santana y Rodríguez

En pobre estancia y al rayar del día,

de mí y de mis hermanos rodeada,

la madre de mi alma idolatrada

pan sólo, y poco pan, nos repartía

Y si alguno más pan, triste pedía,

estando la alacena ya agotada,

ella a la dura y seca rebanada

dulces y blandos besos añadía

Devorando hasta el último mendrugo

gracias a Dios le dábamos de hinojos

Rico hacerme después a Dios le plugo;

y si el alma ha de hallar bien que le cuadre,

he de volver la mente con los ojos

al pan con besos que me dio mi madre