El paseo por el Tínima

By Anacleto Bermúdez

Atormentado por la pena impía

a la orilla del Tínima vagaba,

y sus corrientes puras aumentaba

con el acerbo llanto que vertía.

«¿Adónde está Mirtila?» le decía

con débil voz que lenta resonaba,

y el eco de lejos me escuchaba,

«¿Adónde está Mirtila?» repetía.

De las serenas ondas de repente

dando al aire las bellas hebras de oro,

una ninfa salió, que blandamente

enjugar quiso mi angustiado lloro:

La vi, no era Mirtila, odié su encanto,

bajé los ojos y volví a mi llanto.