El pecado eterno

By Antonio Palomero

No, no culpéis a la mujer primera

porque sació con ansia su apetito,

ni al padre, Adán que de manjar bendito

gustó con su agradable compañera

La culpa es del manjar, que entonces era

más incitante por estar maldito

¡Si el gozar del amor es un delito

yo también, siendo Adán, lo cometiera!

Es eterna la sed de los placeres;

no se apaga el volcán de las pasiones,

y ayer lo mismo que hoy y hoy que mañana,

para el amor son Evas las mujeres

y Adanes entusiastas los varones

¡Todos vamos en pos de la manzana!