El pecar intercede por los premios, prefiriéndose a la virtud

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Si gobernar provincias y legiones

ambicioso pretendes, ¡oh Licino!,

procura que el favor que desatino

aseguren de infames tus acciones.

No merezca ninguno las prisiones

mejor que tú, pues cuanto más vecino

al suplicio te vieres, el destino

más te apresurará las elecciones.

Felices son y ricos los pecados:

ellos dan los palacios suntuosos,

llueve el oro, adquieren los estados.

Alábense los hombres virtuosos;

mas, para los que viven alabados,

quien los alaba elige los viciosos.