El pensamiento

By Juan Meléndez Valdés

Cual suele abeja inquieta, revolando

por florido pensil entre mil rosas,

hasta venir a hallar las más hermosas,

andar con dulce trompa susurrando;

mas luego que las ve, con vuelo blando

baja, y bate las alas vagorosas,

y en medio de sus hojas olorosas

el delicado aroma está gozando;

así, mi bien, el pensamiento mío

con dichosa zozobra, por hallarte,

vagaba, de amor libre, por el suelo;

pero te vi, rendime, y mi albedrío,

abrasado en tu luz, goza, al mirarte,

gracias que envidia de tu rostro el cielo.