El periodista
Llama a El Motín «herético y ateo»
si a un cura malo cual merece trata;
mas si un obispo su poder no acata,
él es el que le arrima un vapuleo.
En un inmundo papelucho neo
escribe digo mal, pone la pata,
y en contra de la Prensa se desata
queriéndola manchar con su babeo
Contra lo más simpático arremete
como sus torpes gustos mortifique;
su pluma es vil y pérfida: temedla.
No hay honra ni sagrado que respete
El día en que una víbora le pique
¡oh víbora infeliz! ¡¡Compadecedla!!