El pésame a su marido

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

La que de vuestros ojos lumbre ha sido

convierta en agua el sentimiento ahora,

ilustre duque, cuyo llanto llora

todo mortal que goza de sentido.

Vuestra paloma huyó de vuestro nido,

y ya le hace en brazos del aurora;

estrellas pisa, estrellas enamora

del nuevo sol con el galán vestido.

Llorad, que está en llorad vuestro consuelo;

no cesen los suspiros que, por ella,

con sacrificios acompaña el suelo.

Llorad, señor, hasta tornar a vella;

y así pues la llevo de envidia el Cielo,

le obligaréis de lástima a volvella.