El poema del amor y de la muerte – I
Hace tres meses que Madona Lisa,
la esposa del Francesco del Giocondo,
acude al «atélier» del duro y hondo
Leonardo; y hoy, tras de escuchar la Misa.
en Santa Croce, hermética y sumisa
ha entrado la Señora, acompañada
de su ama de llaves, y, sentada
frente al pintor, le entrega su sonrisa
Los músicos Salaino y Atalante
mezclan, muy piano, vagorosamente,
los sones del laúd y de la viola
Duerme el ama Gioconda, un breve instante,
mira a Vinci La mira él sonriente
Solo él con ella está, y ella, en él, sola.