El primer viático

By Atenógenes Segale

Fue la primera vez esa mañana

que a mi Señor llevé junto a mi pecho

de un moribundo al doloroso lecho;

y la que iba a partir era mi hermana

Lo pongo en el altar, que olores mana,

todo de prendas muy queridas hecho;

y recibo, ya en lágrimas deshecho,

las confesiones de su fe cristiana.

Calló su voz que dulce respondía,

y en su semblante de ángel resignado,

la luz de la esperanza sonreía.

Y le di el Cuerpo del Señor (que alado

le acompañase por la eterna vía),

con gotas de mis ojos empapado