El que no atiende a lo que dicen en su ausencia estará muy expuesto a murmuracio...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

¡Oh Jano, cuya espalda la cigüeña

nunca picó, ni las orejas blancas

mano burlona te imitó a las ancas:

que tus espaldas respetó a la seña!

Ni los dedos, con luna jarameña,

de la mujer parlaron faldas francas;

con mirar hacia atrás las pullas mancas,

cogote lince cubre en ti la greña.

Quien no viere después de haber pasado

y quien después de sí no deja oído,

ni vivirá seguro ni enmendado.

Eumolpo, esté el cerebro prevenido,

con rostro en tus ausencias desvelado:

que avisa la cigüeña con graznido.