El río

By Joaquín Arcadio Pagaza

¡Salve, deidad agreste, claro río,

de mi sueño natal lustre y decoro,

que resbalas magnífico y sonoro

entre brumas y gélido rocío!

Es el blanco nenúfar tu atavío,

tus cuernos de coral, tu barba de oro,

los jilguerillos tu preciado coro,

tu espléndida mansión el bosque umbrío.

Hiedra y labrusca se encaraman blondas

y enlazan por cubrirte en los calores

con campanillas y rizadas frondas;

te dan fragancia las palustres flores;

y al zambullirte, tus cerúleas ondas

ensortijan los cisnes nadadores.