El ruego

By José Gonzalo Roldán

En un espeso bosque de cafetos

que el amor eligió para su gruta,

Lesbia se entró por ignorada ruta,

a contar a las hojas sus secretos

Como aquel que en delirios siempre inquietos

lleva sus estrella al bien que no disfruta;

al bosque así con precaución astuta,

lleváronme mis pasos indiscretos

Mi nombre al repetir su boca hermosa,

quiso libar el néctar bendecido,

y en púrpura tiñó su sien de rosa.

El bello bosque susurró un gemido

y Lesbia se volvió triste y llorosa

Y el ruego del amor fue desoído.