El ruiseñor

By Manuel José Othón

Oíd la campanita, cómo suena,

el toque del clarín, como arrebata,

las quejas en que el viento se desata

y del agua el rodar sobre la arena

Escuchad la amorosa cantinela

de Favonio rendido a Flora ingrata

y la inmensa y divina serenata

que Pan modula en la silvestre avena

Todo eso hay en mis cantos Me enamora

la noche; de los hombres soy delicia

y paz, y, entre los árboles cubierto,

sólo yo alcé la voz consoladora,

como una blanda y celestial caricia,

cuando Jesús agonizó en el huerto.