El sacerdote

By Eduardo de Río Franco

¿Cree buenamente, cándido y sencillo,

de lo que dice y hace la eficacia?

Es un tonto -¿Lo duda, y con audacia

vive engañando? -Entonces es un pillo.

Ya se vistan de negro o de amarillo,

como el traje no da ni quita gracia,

la vileza en el uno es contumacia,

la tontera en el otro es estribillo.

Reverenciar a un tonto, lo hallo bajo;

alimentar a un pillo, degradante;

y humillarse ante un traje, majadero.

Por consiguiente, desde el Papa abajo,

por cómico, por necio o por tunante,

le niego a todo cura mi dinero.