El sacristán

By R. Quesada y Alonso

Entre frailes y curas educado,

su escuela fue la oscura sacristía

y allí se saturó de hipocresía

para ser un muchacho aprovechado.

Sus estudios por fin ha terminado

y ya sabe cantar la letanía,

engañar a los fieles a porfía

y encender con la caña el alumbrado.

Transcurre así su vida dulcemente

pasando por un tonto, y es un pillo

de tales condiciones, que insolente

se va con el travieso monaguillo

a gastar en cigarros y aguardiente

los cuartos que ha sacado del cepillo