El sauce y el ciprés

By José Selgas y Carrasco

Cuando a las puertas de la noche umbría

dejando el prado y la floresta amena,

la tarde melancólica y serena

su misterioso manto recogía,

un macilento sauce se mecía

por dar alivio a su constante pena

y en voz suave y de suspiros llena,

al son del viento murmurar se oía:

-«¡Triste nací! mas en el mundo moran

seres felices, que el penoso duelo,

y el llanto oculto y la tristeza ignoran »

Dijo, y sus ramas esparció en el suelo

-«¡Dichosos, ¡ay!, los que en la tierra lloran!»

le contestó un ciprés, mirando al cielo.