El sembrador

By Francisco Lazo Martí

Sudorosa la faz, desnudo el pecho,

de simientes henchida su escarcela,

bajo el sol que furioso le flagela,

va sembrando el buen hombre su barbecho.

Al pasar, vida siempre en el estrecho

surco reciente que su pie nivela;

en tanto sorda cólera revela

el áspide traidor que está en acecho

Y siempre así, bajo el flagelo ardiente,

cegado por su afán a ver no alcanza

la serpentina piel que flores miente

A la postre hallará, como el Divino

Ser que sembraba el bien y la esperanza,

la traición y la muerte en su camino