El soberbio

By Juan del Pueblo

Lleva vestido de crujiente seda

y el orgullo pintado en el semblante;

es egoísta, fatuo y dominante

y no hay mortal que resistirlo pueda.

No hay gusto extraño que él no se conceda

ni molestia levísima que aguante,

y sólo hay que le inquiete o que le espante

aquello que su bien restringe o veda

La vida regalona le encarnece;

así tiene el morrillo como un toro,

y si regüelda, el templo se estremece.

Por no mover un pie diera un tesoro,

y cuando al coro va, casi parece

que hace un favor a Dios con ir al coro.