El sol en un día de diciembre

By Gertrudis Gómez de Avellaneda

Reina en el cielo ¡Sol reina e inflama

con tu alto fuego mi cansado pecho:

sin luz, sin brío, comprimido, estrecho,

un rayo anhela de tu ardiente llama

A tu influjo feliz brote la grana:

el hielo caiga en tu fulgor deshecho,

¡sal, del invierno rígido a despecho

rey de la esfera, sal, mi voz te llama!

De los dichosos campos de mi cuna

recibió de tus rayos el tesoro,

aléjame por siempre la fortuna:

bajo otro cielo, en otra tierra lloro,

donde la niebla abrúmame importuna

¡Sal rompiéndola, Sol, que yo te imploro!