El soldado español
Curtido por la pólvora que humea,
noble con el amigo y el contrario,
audaz hasta emprender lo temerario,
y más valiente cuanto más pelea.
En rústica mochila que blanquea
lleva su pan, su equipo y su salario,
y al cuello, en el bendito escapulario,
el culto de la Virgen de su aldea
Semejante al pedazo de metralla
que el cañón a los aires abandona,
sucumbirá ignorando en la batalla;
pero si el triunfo su valor pregona,
para el que lucha, y sufre, y vence y calla
¿No ha de tener la patria una corona?