El soneto profético
Esto pasa en el año tres del siglo presente:
de una nevada esteárica a los rubios reflejos,
en descifrar se empeña sonetos suyos viejos
y cojos, de tres años, un bardo decadente.
¡Nada! ¡Ni él mismo sabe lo que soñó su mente!
Está perplejo el que antes a otros dejó perplejos
Como olvidó los símbolos y ve las claves lejos ,
no entiende nada , nada , nada absolutamente.
Vuelve el antiguo oráculo por la explicable cifra ,
mas tampoco el oráculo sus enredos descifra
y ordénale que a estrofas claras su afán consagre
¡Oh, poetas! Del numen el jugo cristalino
verted en limpias ánforas, y así del genio el vino
sin mistificaciones nunca será vinagre