El sueño de Endimión

By Nicomedes Pastor Díaz

Reclinada la frente entre beleño

yace Endimión dormido en la montaña,

mientras del cielo que su oriente empaña,

leve Diana desarruga el ceño

Callada sigue su amoroso empeño,

rebozada en la luz que al joven baña:

No era para un mortal dicha tamaña;

y él sigue hundido en su aplomado sueño.

También así, Señora, en el olvido,

so la quiebra más honda del Parnaso

el que mi numen fue, yace rendido

Movéis de Oriente el rutilante paso,

y él triste sigue, a su pesar, dormido:

¡Su helada inspiración toca al ocaso!