El suicida

By Ernesto León Gómez

La luz del genio en su apacible cielo

para él brillaba con claror divino,

y, cual poeta, al fin de su camino

debió la gloria coronar su anhelo

Pero amó; lo engañaron, y un consuelo

demandó en vano el porvenir mezquino;

cobarde ante el horror de su destino

rasgó de su existencia el frágil velo

Y cuando libre el alma del suicida

dejó a la tierra la materia inerte,

en las eternas puertas esculpida.

leyó temblando su futura suerte:

A quien por no sufrir deja la vida,

vida para sufrir le da la muerte.