El torrente

By Fernando de Zayas

No quema el sol: alumbra suavemente,

el claro monte, el prado sin cultivo,

y rumosoro, alborozado y vivo

corre entre guijas el veloz torrente

¿Qué impulso lleva, en su caudal latente,

que a las bellezas del paisaje esquivo,

cruza, cual descubierto fugitivo

al vago ruido que a su espalda siente?

De pronto el lecho a su corriente falta,

por el boquete de una roca hendida,

como airoso bridón, se yergue y salta,

ruge entre espumas, pero ruge en vano,

y muere cual las ondas de la vida

del infinito en el revuelto océano