El turbador

By Francisco Lazo Martí

En silencio la selva se recrea:

ya no turba su paz el rudo hachero

a cuyo golpe aquel roble altanero

vibraba con un ritmo de odisea

Junto al árbol que un hálito menea,

presa de oculto mal yace el bracero:

y a través de la fronda un sol artero

con lanza de cien puntas lo alancea

Abrazado a su hacha de combate,

contraída la faz, el ceño adusto,

en garras de la fiebre se debate.

Y bajo el roble -de su vida ignota-

finge su cuerpo miserable arbusto

que despiadado el vendaval azota