El último encargo

By Joaquín G. Losada

No me duele encontrarme en este lecho

abocado por fin a la agonía

Me muero la mirada se extravía

me falta el aire se me oprime el pecho

Sé, Carmen, que al sepulcro voy derecho

¿Qué no? Lo sé muy bien, esposa mía

Sé que el primer fulgor del nuevo día

ha de alumbrarme en ataúd estrecho

Lo sé todo, mujer, mas no me apura;

como a todo mortal, llegóme el plazo;

mañana dormiré en la sepultura.

¡Adiós, Carmen! ¡Adiós! Dame un abrazo

Carmen ¡Por caridad! Si viene un cura

que le den de mi parte un estacazo.