El único día del paraíso – V

By Gaspar Núñez de Arce

Eva, por la serpiente seducida,

cede al funesto ardor que la devora

y vuelve a Adán, confusa y tentadora,

de su belleza virginal vestida.

Por gustar de la fruta apetecida

que despierta sus ansias en mal hora,

suplica humilde, apasionada llora

y en su inquietud febril de Dios se olvida

Fuego devorador y repentino

de Adán enciende el contenido celo

y abre a su infausta rebelión camino

Y cuando, en lucha con su propio anhelo,

sucumbe al dulce halago femenino,

va el sol llegando a la mitad del cielo.