El único día del paraíso – VII

By Gaspar Núñez de Arce

«¡Gemid, gemid por vuestra infausta suerte,

-truena la voz de Dios desde la altura-

la paz del mundo en negra desventura

vuestra soberbia ingratitud convierte!

Tú, Adán, tú labrarás como más fuerte,

desde hoy la tierra, a tus esfuerzos dura,

y será siempre tu progenie impura

esclava del dolor y de la muerte.

Salid, hasta que en hora venidera,

el pie de una mujer inmaculada

la frente aplaste de la sierpe artera »

Dijo, y blandiendo su fulmínea espada

el ángel del Señor, echólos fuera

del mustio Edén, y les cerró la entrada