El único día del paraíso – X

By Gaspar Núñez de Arce

El sol, al trasponer la última cumbre,

su disco agranda y por instantes crece,

y está tan encendido, que parece

el rojizo horizonte, un mar de lumbre.

¡Oh Dios! Bajo su enorme pesadumbre

se precipita el sol ¡Todo fenece!

Eva temblando grita y desfallece,

presa de su mortal incertidumbre

¡Es el incendio, es el incendio!, -gime

desesperado Adán- ¡Tal vez la llama

que purifica el alma y la redime!

Y alzando al alto cielo que se inflama

la faz inquieta, en su terror sublime,

-¡Dios que ofendí, misericordia! -clama