El único día del paraíso – XIII

By Gaspar Núñez de Arce

¡Oh claridad del alba, precursora

de un día inesperado! Tú viniste

a libertad a Adán de aquella triste

noche, con el pecado, abrumadora

Despiértase la vida, el sol colora

la tierra, el ciclo de fulgor se viste,

y en jubiloso coro cuanto existe

canta el himno sublime de la aurora

Desde que, envuelto en santa poesía,

un rayo matinal tenue y fecundo

calmó de nuestros padres la agonía,

para el mísero, el pobre, el moribundo,

en el primer destello de aquel día,

¡tú, Esperanza inmortal, bajaste al mundo!