El vampiro

By Delmira Agustini

En el regazo de la tarde triste

yo invoqué tu dolor Sentirlo era

¡sentirse el corazón! Palideciste

hasta la voz, tus párpados de cera.

Bajaron y callaste Pareciste

oír pasar la Muerte Yo que abriera

tu herida mordí en ella -¿me sentiste?-

¡Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente

tu corazón herido mortalmente,

por la cruel daga rara y exquisita

de un mal sin nombre, ¡hasta sangrarlo en llanto!

Y las mil bocas de mi sed maldita

tendí a esa fuente abierta en tu quebranto

¿Por qué fui tu vampiro de amargura?

¿Soy flor o estirpe de una especie oscura

que come llagas y que bebe el llanto?