El venablo
El venablo me hirió, la flecha oscura,
del alto pecho la pasión florida
errática vagó, franca la herida
que irisa el resplandor de su hermosura
Sembrada la ilusión su flor madura
germinó en el torrente concebida
de un dorado fulgor, estremecida
y abierta en arrebol a su tersura
La vide se enroscó, la sierpe abraza
en sáfico jadeo de brocados
el manto carmesí de su conjuro
y el albo talismán de su coraza
esconde en lo profundo troquelados
los aciagos designios que aventuro