ELOGIOS A RECTO I
Claro, tú hicistes un telar de estrellas
manojo de fulgencias y armonías;
a la luz del gran Símbolo, me herías
la vista, joven para cosas bellas.
Tienes la llave del secreto de "ellas"
y de ellos, oh aplaudidas tiranías!
Marina, rosa y luz de las falsías;
Gabriela, la de místicas querellas.
Pues, ¿qué fémina habrá, qué amor de hermosa
no duerme en los recintos de tu prosa,
como un muñeco de la infancia ausente?
Aquel muñeco que alocó dos almas,
que el pueblo devoró batiendo palmas
y puso el haz de lauros en tu frente.