ELOGIOS A RECTO II
Y pues diste en la clave, el misterio
quedó hecho flor en descarnada hoja,
yo vi errar como un ave la congoja
en ciertos allegados de tu imperio.
Tú imaginaste bálsamo y cauterio
de redención sobre la mancha roja;
pero la piel que se quemó se enoja
y da en improvisar un magisterio.
Solo en las sombras es la trama eterna
del cañamazo de la vida hodierna,
hiel de modernidad, verbo de lidia...
¿ Qué culpa tienes tú de que la fiera
aulle en derredor, si en tu carrera
tienes por gala fatigar la Envidia?