En el muladar

By Pedro Antonio de Alarcón

Mendigo: tu blasfemia me estremece

Deja que olvide a Dios el venturoso;

pero tu labio hambriento y asqueroso

con renovada fe bendiga y rece:

Todo, menos su Dios, le pertenece

al opulento, sano y poderoso,

y el pobre, enfermo, triste y haraposo,

de todo, excepto de su Dios, carece

Dios es al cabo el único enemigo

del vano, del audaz, del sibarita,

y la sola esperanza, el solo amigo

del que llora, padece y necesita

¡Sin Dios, el universo se anonada!

¡Sin Dios, el rico es Dios, y el pobre nada!