En El Quijote, Segunda parte, capítulo XVIII Don Lorenzo a Don Quijote, este son...
El muro rompe la doncella hermosa
que de Píramo abrió el gallardo pecho;
parte el amor de Chipre, y va derecho
a ver la quiebra estrecha y prodigiosa.
Habla el silencio allí, porque no osa
la voz entrar por tan estrecho estrecho.
Las almas sí, que amor suele de hecho
facilitar la más difícil cosa.
Salió el deseo de compás, y el paso
de la imprudente virgen solicita
por su gusto su muerte; ved que historia.
Que a entrambos en un punto, ¡oh extraño caso!
los mata, los encubre y resucita
una espada, un sepulcro, una memoria.