En El Quijote, Segunda parte, capítulo XVIII Don Lorenzo a Don Quijote, este son...

By Miguel de Cervantes y Saavedra

El muro rompe la doncella hermosa

que de Píramo abrió el gallardo pecho;

parte el amor de Chipre, y va derecho

a ver la quiebra estrecha y prodigiosa.

Habla el silencio allí, porque no osa

la voz entrar por tan estrecho estrecho.

Las almas sí, que amor suele de hecho

facilitar la más difícil cosa.

Salió el deseo de compás, y el paso

de la imprudente virgen solicita

por su gusto su muerte; ved que historia.

Que a entrambos en un punto, ¡oh extraño caso!

los mata, los encubre y resucita

una espada, un sepulcro, una memoria.