En el segundo centenario de D. Pedro Calderón de la Barca – VI
¡Del universo alado peregrino
águila audaz, tu portentoso vuelo
abraza la extensión de tierra y cielo,
y salva los linderos del destino:
como la mente angélica de Aquino,
arrebatada de infinito anhelo,
más allá te hundes, del azul del cielo,
en la esencia del Ser Único y Trino.
Mas, bajando, después, del firmamento,
con sosegados giros circulares
en tu vuelo recorres, vagabundo,
los dilatados ámbitos del viento,
la ancha faz de la tierra y de los mares,
los tenebrosos senes del profundo!