En el segundo centenario de D. Pedro Calderón de la Barca – VIII

By Numa Pompilio Llona

Sobre la frente el astro de la idea,

y en ambos hombros poderosas alas,

tal se mostraba, entre esplendentes galas,

del mundo ante la atónita asamblea;

risueña como en triunfo Galatea,

o como Dione en las empíreas salas;

o bien lanzando, cual ceñuda Palas,

el grito de furor y de pelea.

Y levantando hasta el cenit su vuelo,

-de la eterna creación sacerdotisa-

alzó su acento, que escuchaba el suelo.

Por casi un siglo, en aptitud sumisa,

desde su himno infantil CARRO DEL CIELO,

¡hasta, el canto, del cisne, HADO Y DIVISA!