En el sepulcro

By Ricardo Rodríguez Cáceres

Las matas de jazmín y de diamela

del jardín de tu patio, aquí transplanto;

porque esas flores que cuidabas tanto,

no verlas junto a ti me desconsuela

Aquí al menos mi pecho no recela

de que marchiten su florido encanto;

siempre en la tierra que humedece el llanto

viven las plantas cuando un alma vela

Solas en el hogar languidecían,

porque eras tú con tu color y riego,

la ninfa de la fuente, el sol de fuego

que en sus tallos y vástagos nutrían,

y tendrán nueva savia en tus despojos

cuando estén mustios de llorar mis ojos.