En la Catedral de Toledo
Al mirar este gótico portento
que el poder de los siglos desafía,
a impulsos de exaltada fantasía
se estremece el humano pensamiento
Desde el mármol del rico pavimento
a la cruz que las nubes desafía,
todo es arte y amor y poesía
y hermosura y belleza y sentimiento
Absorta el alma ve su mole ingente;
como leyendo en insondable arcano,
humíllase con pasmo reverente,
y, de su autor al bendecir la mano,
adora en el Señor Omnipotente,
que dio al hombre poder tan soberano.