En la muerte de Mariano Fortuny

By Manuel del Palacio

¡Maldito, Roma, el ponzoñoso ambiente,

pérfido aborto de tu estéril llano,

que una vez más del genio soberano

llegó a nublar la poderosa frente!

Hieras en buena hora la indolente

pálida sien del abatido anciano,

del rico prócer el cerebro vano,

del necio audaz la conturbada mente

Mas ¡ay! que no fue así Cayó el atleta,

el artista sin par, el que tenía

la inspiración a su pincel sujeta;

y ante el recuerdo del infausto día,

triste el amigo, atónito el poeta,

sólo sabe llorar el alma mía.