En la muerte de su amigo don Juan Pérez de Montalbán

By Luis Ramírez de Arellano

Moriste, o gran Varón, sin que la suerte

(que es a todos común) te anocheciera;

que a no faltarte tú, tarde pudiera

el mayor de los males emprenderte

Perdiste aquella parte que más fuerte

tiene en el alma su inmortal esfera;

que mucho, pues, que entonces se atreviera

a sus reliquias frágiles la muerte

En ti llegó el saber a ser dolencia,

pues siendo para todos desengaños,

sólo para ti mismo fue violencia.

Tan aprisa viviste en pocos años,

que adelantando siempre la experiencia,

fue envidia a propios, y enseñanza ha extraños.